Sociedad

La psicología de la ansiedad

La adolescencia es la época donde el ser humano comienza a construir al adulto del futuro. Define sus tendencias, establece su carácter y marca un camino de vida. En esa trayectoria, también afloran las inseguridades, los prejuicios y los miedos.

Ante la exigencia de la sociedad actual, es común que durante esta etapa una alta cantidad de adolescentes tengan comportamientos depresivos y ansiosos. Este tipo de padecimientos pueden generar conductas perjudiciales.

En muchos casos, los especialistas aseguran que la juventud desarrolla ansiedad social; aquella que nace del miedo, timidez y vergüenza que le puede provocar a un paciente estar en público. La dificulta la posibilidad de crear vínculos con otras personas y de desenvolverse comúnmente en la sociedad.

La ansiedad es una sensación natural del ser humano que le advierte de escenarios peligrosos y lo alerta para correr o no actuar. Este tipo de “avisos corporales” son indispensables para distintos momentos de la vida, pero mantener este “estado de alerta constante” es dañino y puede comenzar en la adolescencia.

La adolescencia y la ansiedad

La ansiedad en una enfermedad muy común en adolescentes, sobre todo en las chicas. Este es un momento de cambios en general: físicos, mentales y emocionales.

En la adolescencia, la ansiedad suele manifestarse como en los adultos; sin embargo, algunos psicólogos apuntan a que incluye algunos comportamientos como rabietas, inseguridades, dependencias emocionales, ira o aislamiento social.

En cualquier caso, el trastorno –a nivel corporal- se muestra de la siguiente manera:

  1. Sudoración.
  2. Presión en el pecho.
  3. Aceleración del ritmo cardiaco.
  4. Dificultades para respirar.
  5. Miedo.
  6. Problemas para dormir.
  7. Impedimento para tomar decisiones.
  8. Cansancio.
  9. Preocupación irracional.
  10. Nerviosismo.

La respiración y meditación

El cuerpo responde a la ansiedad de la misma manera que cuando está en peligro: acera el ritmo cardiaco, sudoración, presión, nervios o miedo. En ese caso, el psicólogo puede optar por regalar una serie de técnicas de respiración y relajación para estabilizar el ritmo corporal.

La respiración combinada con el control de la mente es una herramienta poderosa para aliviar los episodios de ansiedad. Algunas de las más destacadas son: técnica de relación muscular de Jacobson, la cual consiste en regular la tensión muscular y mantener un estado de relajación; o el entrenamiento autógeno del psiquiatra Johannes Heinrich Schultz, cuyo proceso está basado en la autogestión.

Terapia de exposición

La técnica de exposición es una de las más complicadas de llevar a la práctica; sobre todo, porque puede afectar al paciente. Esta consiste en exponer a la persona a aquellas situaciones que le provoque ansiedad: si tienes miedo a hablar en público, la terapia consistirá que hables en público.

La idea es que el paciente, tras varias exposiciones, comience a tomar el control de la situación y abandone la sensación de temor. Con el tiempo, las fobias desaparecen.

Reestructuración cognitiva

Esta consiste en modificar los patrones de pensamiento y emociones de los pacientes. El objetivo es que la persona aprenda a identificar y cambiar los patrones de pensamientos recurrentes a través de diversos métodos.

Este tipo de herramientas se emplean en terapia cognitivo conductual para reestructurar conductas.

Medicación farmacológica

En algunos aspectos es necesario optar por la medicación farmacológica. Sobre todo, cuando se requiere reducir los síntomas en tiempo récord.

Los medicamentos deben trabajarse en conjuntos con alguna de las terapias antes mencionados, u otras designadas por el especialista. La mayoría de estos medicamentos generan sensación de dependencia, por eso se recomienda seguir las indicaciones del médico.

Si estás en busca de un psicólogo en la Comunidad de Madrid para tratar la ansiedad, procura seleccionar alguno con más de cinco años de experiencia y que, previamente, haya tratado este tipo de trastorno.