Sociedad

Explicación a las noticias de porque Estados Unidos debería aceptar más refugiados sirios

Los migrantes y refugiados que inundan Europa han planteado a los dirigentes y responsables políticos europeos su mayor reto desde la crisis de la deuda. La Organización Internacional para las Migraciones considera que Europa es el destino más peligroso para la migración irregular en el mundo, y el Mediterráneo el paso fronterizo más peligroso del mundo.

Distinguir a los migrantes de los solicitantes de asilo y los refugiados no siempre es un proceso claro, pero es una designación crucial porque estos grupos tienen derecho a diferentes niveles de asistencia y protección en virtud del derecho internacional.

Un solicitante de asilo se define como una persona que huye de la persecución o el conflicto y, por tanto, busca protección internacional en virtud de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951; un refugiado es un solicitante de asilo cuya solicitud ha sido aprobada. Sin embargo, la ONU considera refugiados a los migrantes que huyen de la guerra o la persecución, incluso antes de que reciban oficialmente el asilo. (Los ciudadanos sirios y eritreos, por ejemplo, gozan de la condición de refugiados prima facie). Un emigrante económico, por el contrario, es una persona cuya principal motivación para abandonar su país de origen es el beneficio económico. El término migrante se considera un término global para los tres grupos. Dicho de otro modo: todos los refugiados son migrantes, pero no todos los migrantes son refugiados.

Tanto la carga como el reparto están en el ojo del que mira. No sé si algún país de la UE encontrará la equidad que se busca

Los centros de detención de inmigrantes de todo el continente, incluidos los de Francia, Grecia e Italia, han sido objeto de acusaciones de abuso y negligencia a lo largo de los años. Muchos grupos de derechos sostienen que varios de estos centros de detención violan el artículo III (PDF) del Convenio Europeo de Derechos Humanos, que prohíbe el trato inhumano o degradante.

En cambio, los inmigrantes del norte y el oeste más ricos encuentran centros de asilo comparativamente bien gestionados y generosas políticas de reasentamiento. Sin embargo, estos países de difícil acceso suelen atender a los migrantes que tienen los medios para atravesar los Estados de entrada con un pasaje aéreo seguro con la ayuda de contrabandistas.

Estos países siguen siendo inaccesibles para muchos migrantes que buscan protección internacional. Al igual que en el caso de la crisis de la deuda soberana, los intereses nacionales han prevalecido sobre una respuesta europea común a esta afluencia de inmigrantes.

Algunos expertos afirman que el clima político cada vez más polarizado del bloque, en el que muchos partidos nacionalistas y contrarios a la inmigración están ganando adeptos, es en parte responsable de la débil respuesta humanitaria de algunos Estados. Francia y Dinamarca también han alegado motivos de seguridad para justificar su reticencia a aceptar inmigrantes de Oriente Medio y el Norte de África, especialmente tras los atentados terroristas de París y Copenhague.

El telón de fondo es la dificultad que tienen muchos países europeos para integrar a las minorías en la corriente social»

Para subrayar este punto, los líderes de estados de Europa del Este como Hungría, Polonia, Eslovaquia y la República Checa han expresado recientemente una fuerte preferencia por los migrantes no musulmanes. En agosto de 2015, Eslovaquia anunció que solo aceptaría refugiados cristianos procedentes de Siria. Aunque la selección de los migrantes en función de su religión es una clara violación de las leyes de no discriminación de la UE, estos líderes han defendido sus políticas señalando el malestar de sus propios electores con las crecientes comunidades musulmanas.

La reciente crisis económica también ha estimulado un cambio demográfico en todo el continente, con ciudadanos de los Estados miembros afectados por la crisis que emigran al norte y al oeste en un número récord en busca de trabajo. Algunos expertos afirman que las políticas de inmigración abiertas de Alemania y Suecia también tienen sentido desde el punto de vista económico, dada la trayectoria demográfica de Europa (PDF) de disminución de las tasas de natalidad y envejecimiento de la población. Los inmigrantes, argumentan, podrían impulsar las economías europeas como trabajadores, contribuyentes y consumidores, y ayudar a reforzar sus famosas redes de seguridad social.

En agosto de 2015, Alemania anunció que suspendía el sistema de Dublín para los solicitantes de asilo sirios, lo que detuvo las deportaciones de sirios a su país de entrada en Europa. Esta medida del mayor y más rico país miembro del bloque se consideró un importante gesto de solidaridad con los países de entrada. Sin embargo, la canciller alemana, Angela Merkel, también advirtió que el futuro de Schengen estaba en peligro a menos que todos los Estados miembros de la UE pusieran de su parte para encontrar una distribución más equitativa de los migrantes.

Alemania restableció los controles fronterizos temporales a lo largo de su frontera con Austria en septiembre de 2015, tras recibir unos cuarenta mil migrantes durante un fin de semana. Esta medida, aplicada en vísperas de una cumbre de emergencia sobre migración, fue considerada por muchos expertos como una señal para otros Estados miembros sobre la necesidad urgente de un sistema de cuotas en toda la UE. Austria, los Países Bajos y Eslovaquia no tardaron en adoptar sus propios controles fronterizos. Estos acontecimientos han sido calificados como el mayor golpe a Schengen en sus veinte años de existencia.

En septiembre de 2015, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, anunció sus planes de revisar el sistema de cuotas de inmigrantes para los veintidós miembros del bloque.

Algunos responsables políticos han pedido que se construyan centros de asilo en el norte de África y Oriente Medio para que los refugiados puedan solicitar asilo sin emprender peligrosos viajes a través del Mediterráneo, así como para reducir el número de inmigrantes irregulares que llegan a las costas europeas. Sin embargo, los críticos de este plan sostienen que el gran número de solicitantes que se espera en estos puntos calientes podría desestabilizar aún más a unos Estados ya frágiles.

Otras políticas propuestas por la Comisión Europea incluyen la elaboración de una lista común de países seguros que ayudaría a los países a acelerar las solicitudes de asilo y, en caso necesario, las deportaciones. Los más vulnerables a este cambio de procedimiento son los inmigrantes de los Balcanes, que presentaron el 40% del total de solicitudes de asilo recibidas por Alemania en los primeros seis meses de 2015. Sin embargo, algunos grupos de derechos humanos han cuestionado la metodología utilizada por varios países en la elaboración de estas listas y, lo que es más grave, han advertido que dichas listas podrían violar los derechos de los solicitantes de asilo.